martes, 29 de noviembre de 2011

“Habanización” en el Salón Rosado de la Tropical


Foto: Marianela Dufflar















El próximo 10 de diciembre, a las cinco de la tarde, en el Salón Rosado de la Tropical, los músicos, compositores e intérpretes cubanos Raúl Paz, Kelvis Ochoa, David Torrens, Haydee Milanés y Descemer Bueno, unirán sus voces, en  un concierto que lleva por título ”Habanización”.
La génesis  de este proyecto, surge en  las noches de encuentros y descargas, no solo en Cuba sino en diversas partes del mundo, así lo dieron a conocer  a la prensa, sus protagonistas, en la tarde del lunes, en el Centro Cultural “Fresa  y chocolate”.
El primer concierto- dijo Paz- en el que nos reunimos todos, tuvo lugar en Toulouse, Francia y llevó por nombre Habanization, en esa ocasión, se  unieron a nosotros varios artistas para además de música cubana contemporánea, presentar danza, pinturas… recuerdo que exhibimos  documentales y audiovisuales que despertaron gran interés en un público mayoritariamente joven. Sin embargo, siempre quisimos empezar por Cuba, como punto de partida, para luego ir Habanizando, otras latitudes.
Raúl Paz, quien recientemente recibió el Premio Lucas en la categoría de Vídeo del Año, comentó que este proyecto fomenta la unidad, no solo en la música sino en todas las artes para lograr que el  mundo conozca, cómo es el arte cubano contemporáneo .
Hacemos este concierto en la Tropical -aseveró el creador del tema ”Carnaval”- para ir rompiendo fosos, entre lo culto, lo popular, la música bailable y aquella que se necesita escuchar para reflexionar. A todos nos gusta el Salón Rosado, es un espacio abierto, que no se usa regularmente para este tipo de concierto, pero debemos comenzar a romper  estos límites y esquemas, la idea es llevar al público nuestro arte y qué mejor que hacerlo en  espacios como estos.
Kelvis Ochoa por su parte, compartió con los presentes el concepto de Habanización, que para él, une precisamente a jóvenes artistas cubanos que han tenido la experiencia de vivir  en otros países y de desarrollar su obra, sin perder la cubanía, jóvenes que al regresar a su país de origen, sienten  la satisfacción de ser reconocidos.
David Torrens, quien posee gran entusiasmo y expectativas  para este concierto, dijo a la prensa, que la canción  creada por  cada uno de ellos, se convierte en la canción de todos. Dúos con Haydee Milanés y Descemer, tríos entre  él, Kelvis y Raúl a los que se unen músicos excepcionales como Julito Padrón y Robertico Carcasés por solo citar dos ejemplos, harán que no solo disfruten de la música y la creación en escena, los artistas, sino  el público que acudirá a verles, que ocupa un lugar muy especial, precisamente por el hecho de ser la verdadera inspiración de Habanización.
Esta presentación que tendrá lugar en el marco del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, en su edición 33, estará dedicada al Aniversario XVIII Bis Music sello discográfico  de ARTex al que pertenecen la mayoría de los integrantes del proyecto.



sábado, 26 de noviembre de 2011

Concierto por aniversario de la música electrónica en Cuba

Por: Alain Valdés Sierra

Loop 23, proyecto de música electrónica liderado por Ivan Lejardi, ofrecerá un concierto el próximo sábado 26 de noviembre, para celebrar los Aniversarios 50 de la Música Electroacústica en Cuba y 25 de la Asociación Hermanos Saíz.

El encuentro será en el parque Villalón, en El Vedado capitalino, y contará con la asistencia de jóvenes cultores de ese género, entre los que se encuentran Arquitecto vs GreenCh y el dúo IA, precisa el departamento de promoción del Laboratorio Nacional de Música Electroacústica (LNME).

También estarán los DJs Obi, Reitt, D´Joy de Cuba, DJ Rá; y toda la presentación será apoyada por las imágenes de OsVJ y Raúl VJ.
Loop 23 es resultado de la colaboración entre el LNME y el Proyecto 23 del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematografica (ICAIC), y presenta sesiones de música electrónica en los cines Rampa, Yara, Riviera y 23 y 12, ubicados en la céntrica avenida 23 de la capital cubana.

El parque Villalón fue escogido por ser escenario de varias presentaciones del maestro Juan Blanco con sus obras multifínicas, y para conjuntos instrumentales, señala el portal digital del LNME.

La presentación se inscribe, además, dentro de las actividades de la Jornada de Conciertos por el aniversario 50 de la Música Electroacústica en el país, y para su desarrollo se cuenta con el apoyo del Centro Nacional de Música de Concierto, y del Instituto Cubano de la Música.

Imagen, música y revolución


Imagen, música y revolución: Viva el arte 


Recuerdo ahora una de las películas más conmovedoras que el cine cubano haya realizado en su historia y me refiero al documental Por Primera Vez del director Octavio Cortázar. Corrían entonces los primeros años de la Revolución y las imágenes que el filme mostraba acerca del deslumbramiento de los campesinos al “ver pasar la vida” delante de sus ojos eran, para nosotros, la evidencia de la intención que un Estado justo tenía de que el pueblo alcanzara los más altos niveles de información y consecuentemente de cultura. Independientemente de los emotivos significados que aquello tenía, todos comprendíamos que estábamos frente a una política y una ética de nuevo tipo. Era clara la intención de que participara el pueblo en el ámbito cultural no solo como receptor sino también como protagonista.
Aquellas experiencias sucedían en la época de una Batalla por la Alfabetización y una generalización de la educación que involucró a todo el país así como la explosión de movimientos de aficionados a las artes que pretendían promover la cultura popular en centros de estudio, unidades militares, CDRs, sindicatos y en todos los ámbitos de nuestra vida. Parecía que estábamos construyendo un hombre nuevo y el Che así lo designaba. Era la época del “fusilamiento” de libros importantes de la llamada cultura mundial, de una avidez por la lectura que todavía persiste; del aprendizaje del marxismo leninismo lamentablemente muy torcido por la acción de los manuales; de la lucha contra el “Imperialismo cultural”   y el “diversionismo ideológico” que adquirió entonces matices muy diversos y en ocasiones terriblemente sectarios y limitados. Estábamos comenzando a caminar con dificultad pero en una dirección esencialmente correcta: había que darle su lugar a la cultura antes dominada.
Herederos de civilizaciones africanas e indígenas pero también, marcados por el hierro colonial, nos hemos formado dentro del denominado mundo  occidental hegemónico donde prevalecen los llamados países desarrollados pero en el que se enfrentan ideas de vanguardia a las obsoletas concepciones de la vida. No ha sido suficiente la advertencia de que estudiásemos y aprendiéramos, habría que perfeccionar lo que se ha estudiado y aprendido y la escuela nueva debía transformarse mucho más pero ello  implica una esmerada atención a los procesos de descolonización en el plano de las ideas que entonces y todavía hoy, algunos no acabamos de entender a cabalidad. Cuando comenzamos a construir el socialismo, tampoco sabíamos que ello se logra forzosamente, aprendiendo.
Nuestra cercanía histórica y geográfica al imperio más poderoso de todos, ha impactado nuestros conocimientos, nuestras concepciones acerca de la vida y por supuesto, nuestros gustos y nuestra cultura en general al imponer  su “way of life”. Arrancar aquello de nuestras mentes, ha sido causa de no pocos y profundos desgarramientos, amargas decisiones y difíciles alternativas. Hemos aprendido pero también el capitalismo aprende porque sus representantes viven enfrascados en su necesidad de obtener ganancias a toda costa tratando de sobrevivir, al precio de muchas muertes, a su proceso de autodestrucción. A esa manera capitalista de existir le es inherente un pensamiento integrado por una enorme cantidad de ideas y concepciones acerca del mundo sistemáticamente “actualizadas” para convertirlas  en principios generales de existencia por lo que cualquier oposición a este conjunto ideológico, implica también un enfrentamiento a muy diversas muestras de un supuesto arte nuevo, enmascaradas tras el sagrado velo de: “hay que estar al día”.
Hoy habitamos un mundo “civilizado” dominado por sistemas de comunicaciones e información cada vez más sofisticados los cuales continúan modelando nuestras ideas de muchas maneras y convirtiendo lo que tales sistemas han calificado de “popular” en algo que, por inducido en el gusto de las mayorías, se torna “sagrado”. Tras estos principios se sugieren modelos de conducta y de gustos a las grandes mayorías consumidoras mediante los que se induce una nueva forma de colonización. Para liberarnos  de esos continuamente renovados lastres se requiere una revolución en las concepciones y en la divulgación y promoción de la cultura.
Para muchos, la música ha sido convertida en algo ajeno a todo este movimiento de ideas y solo una diversión. Ciertamente una de las funciones de las obras musicales es la de proporcionarnos placer pero nunca ha sido la única. A partir del desarrollo de los mecanismos de conservación de la música como las grabaciones, las trasmisiones radiales, el cine sonoro, la televisión y recientemente los CDs y videos, su producción masiva ha desarrollado un enorme mercado en el cual difieren muy poco unas obras de otras lo cual ha sido también un rasgo de los productos audiovisuales relacionados con la música. El objetivo primordial ha estado en desplegar un estilo de entretenimiento que garantice el consumo constante de productos y genere enormes procesos de comercialización los cuales contribuyen a castrar funciones de la música tales como el conocimiento de la realidad y la creación de altos valores sociales. La llamada música popular  cuyo propio nombre sugiere los destinos de su producción en masa ha estado en el centro de esos procedimientos.    
Siguiendo los principios mercantiles señalados y tomando en cuenta los diversos hallazgos científicos del siglo XX, la concepción de las obras musicales como productos sonoros “divertidos” se mezclaron con modelos visuales a partir de la aparición del cine hollywoodense y la televisión cuyos principios de funcionamiento social no fueron casualmente diseñados en los Estados Unidos. Uno de los métodos para asegurar las “ventas” ha sido la atención a diversos grupos etarios separando la sociedad en compartimentos estancos. Por solo citar unos ejemplos: En la década de los 50, junto a la música, el sistema de vida estadounidense exportó todo un conjunto de maneras de vestir, tipos de comida y conductas sociales en general. Fue la industria estadounidense la que desarrolló como nunca antes y en el siglo XX, la concepción de una modernidad y un sonido aparejados a una forma de ser jóvenes. El rock and roll era “rebelde”, contestatario, irreverente y “propio de una edad”. El mundo audiovisual de Hollywood nos presentaba una y otra vez “las imágenes de la vida real” y muchos reaccionábamos como los campesinos de la Sierra Maestra que se enfrentaron “por primera vez” al cine en los tempranos años 60, solo que en este caso los filmes no eran silentes y no eran la obra crítica de genios como Charles Chaplin sino la “rebeldía sin causa” eficientemente representada por James Dean; peores versiones de la “oposición a los adultos” por parte de Elvis “Pelvis” Presley o las aún más malas actuaciones de Bill Halley y sus Cometas seguidas casi inmediatamente por émulos locales como los Hermanos Llopiz que se presentaban en la pantalla chica cantando lo que resultaba para nosotros tan incoherente como : “Hasta luego cocodrilo, te pasaste de caimán”. Cualquier parecido con situaciones contemporáneas no es pura coincidencia.
Numerosísimos ejemplos acerca de la relación entre la música y el mundo audiovisual nos ofrece la historia de la TV estadounidense que influyó notablemente en Cuba aún cuando dentro de nosotros, algunos destacados artistas trataron de reflejar, al menos, una parte del mundo musical cubano  en su búsqueda de expresiones propias y nacionales desde ese mundo audiovisual. Esas honrosas excepciones constituyeron después, puntos de partida en las búsquedas de un lenguaje mediático propio que aún hoy no ha sido explotado en todas sus posibilidades  aunque habría también que señalar que numerosos jóvenes formados en nuestras instituciones pugnan por expresar el esencial sentido de lo cubano actual.
Hoy la situación es mucho más compleja debido a la globalización de una cultura casi única que nos muestran los medios masivos incluyendo juegos de computación e Internet y que día a día pesa sobre cada uno de nosotros a manera de “lenguajes contemporáneos”. Esa globalización, que responde a mecanismos de concentración de una industria cultural, ya no puede hoy prescindir de las combinaciones de imágenes y música uno de cuyos ejemplos más evidentes es el video clip.
El desarrollo de la tecnología audiovisual permite una enorme rapidez en el traslado de los mensajes así como una enorme eficiencia expresiva que pudiera contribuir a caminos creativos insospechados. Lamentablemente, en la globalización de los videos musicales han primado los intereses de lucro por encima de valores realmente artísticos, creándose gustos generalizados que exigen la reproducción de sus parámetros éticos y estéticos en una rueda interminable. Lo esencial sería aprovechar las ventajas que las condiciones materiales y culturales que determinados lenguajes nos ofrecen, tal y como han hecho históricamente los verdaderos artistas y no sucumbir a las demandas de una moda controlada por el mercado.
Utilizar los recursos con que nos ha inundado la cultura de consumo es hacerles el juego a los enemigos declarados del real y profundo progreso social. Entre esos recursos están: el uso la pornografía, la discriminación racial implícita en los modelos humanos esquemáticos que se presentan, la pobreza de una música simplona, el lenguaje que apela a la grosería como si fuera representativo del saber popular y la actitud acrítica ante “el gusto establecido” por parte de quienes tienen la responsabilidad de crear, difundir y promover valores no solo estéticos sino también éticos. La irresponsabilidad de asumir esta “estética” colmada de mimetismos ha resultado culpable del desarrollo de hábitos y gustos que le abren el camino a la devaluación de los principios que pudieran sustentar al verdadero arte, el que nace de una creatividad afincada en los más profundos valores humanos.  El gran mercado se ha valido de los recursos expresivos que el medio audiovisual ha aportado a la contemporaneidad, en numerosas ocasiones en función de las ventas y no del desarrollo cultural. Seguir estos propósitos nos conduce por lo peores caminos la manipulación de los saberes. El crecimiento del “pequeño mercado” de ventas callejeras de discos ―muchos de ellos “pirateados”―  contribuye notablemente a los propósitos de la “corriente fundamental mercantil” representante del peor gusto musical y visual.
El video musical, como otras muchas expresiones artísticas y enriquecido muy tempranamente por la imaginación de artistas precursores como Santiago Álvarez (estoy recordando ahora a NOW) es un poderoso recurso que puede y debe estar en función de la construcción de un  presente y un futuro que los cubanos nos merecemos.

viernes, 25 de noviembre de 2011

La Habana se viste de jazz

Promoción del concierto. Foto: Dunieska Castañeda Vega/ CUBARTE 
Comienza Jojazz y con él una selección de presentaciones que permitirán al público deleitarse con lo más joven del jazz cubano. Conciertos especiales, concursos y jam sessions estarán a disposición de los que esperan la fecha para vivir a ritmo de jazz. Y como pensado para el evento, un grupo de jóvenes estrellas bajo la dirección del maestro Jorge Reyes, en su mayoría premios Jojazz en ediciones anteriores, se reúnen este sábado 26 de noviembre a las 7.00 pm en el Museo Nacional de Bellas Artes para ofrecer un concierto de lujo.

Jorge Reyes, quien fuera contrabajista del prestigioso grupo Irakere dirigido por el maestro Chucho Valdés, inaugura oficialmente este sábado su proyecto con un nuevo formato que incluye en esta ocasión a Alejandro Falcón en el piano, Keyser Jiménez en la batería, Yaroldy Abreu en la percusión cubana, Roberto García en la trompeta y fliscorno, Yamil en el saxofón y el propio Jorge Reyes en el contrabajo.


Otra de las exclusividades de la noche será la presentación por vez primera de Luna Manzanares y Anais Triana, ampliamente conocidas por ser las voces de la telenovela cubana Bajo el mismo sol, y quienes nunca antes han compartido escenario. El concierto servirá además para rendir homenaje a Jorge Reyes en su 45 aniversario de vida artística y para regalarle una noche de jazz a La Habana bohemia en sus 492 noviembres.

Queda así abierta la invitación a este concierto inaugural, que será solo el comienzo de las presentaciones de este proyecto a continuar con una gira nacional en febrero del 2012.

Eglise Gutiérrez, una cubana que triunfa en la ópera a nivel mundial


eglise gutierre

Aunque todavía lleva poco tiempo en los grandes escenarios internacionales, a la cantante cubana Eglise Gutiérrez algunos la comparan ya con las grandes divas del pasado.
“Esta representación en Cerdeña de la encantadora ópera de Bellini tiene una magnifica Amina en Eglise Gutiérrez, la más espléndida desde Callas”, escribió sobre una reciente grabación de La Sonámbula en Italia el crítico Michael Tanner, de la revista británica The Spectator.
“Joan Sutherland mostraba una excepcional maestría en este estilo y, de hecho, La Sonámbula era uno de los roles con los que más se le asociaba. De la generación actual, sin embargo, es difícil pensar en alguien mejor preparada para ese papel que la soprano cubano-estadounidense Eglise Gutiérrez”, opinó la semana pasada otro periodista del Reino Unido, William Hartston, sobre su presentación en el Teatro Real de Ópera de Covent Garden, en Londres.
Tuve la gran suerte de ir a verla invitado por alguien que no suele estar en el público, sino en ese mismo escenario, el bailarín cubano Carlos Acosta, quien mientras la aplaudía, después del aria “Ah! non giunge…”, me dijo: “Es impresionante y hasta se mueve como si fuera una bailarina”.
Poco antes de que comenzara la función, su vecino de butaca nos había advertido: “Es la segunda vez que vengo a verla en los últimos días. Para mí es una de las mejores voces del mundo en estos momentos”.
Después nos enteramos de que era el crítico Antony Lias, de Opera Britannia, quien ha escrito que, por su registro, Eglise Gutiérrez es la “sucesora natural” de Joan Sutherland, María Callas y Montserrat Caballé. Nada mal para una cantante que llegó a la ópera casi contra su voluntad.

Guitarrista y rockera

“Yo estudié guitarra clásica en la Escuela Nacional de Arte en La Habana. Desde chiquita siempre me gustó cantar pero, cuando era adolescente, lo que me gustaba era el rock: Pink Floyd, Queen, Led Zeppelin“, me cuenta Eglise, pocos días después, en un apartamento que tenía alquilado a poca distancia del teatro.
Su hija, Lucía, de un año, jugaba en la cuna mientras su madre, Divina, la ayudaba a preparar las maletas porque tenían que viajar a Bélgica, donde ella cantará del 9 al 29 de diciembre el papel del hada madrina en Cendrillon (La cenicienta), de Jules Massenet, en el Teatro Real de la Moneda, en Bruselas.
“La música clásica me gustaba pero no me gustaba la ópera o, mejor dicho, yo no tenía una cultura operística. Una de las cosas que hacía en las calles con mis amigos era burlarme de los cantantes de ópera, imitándolos. Yo era muy excéntrica y hacía muchas maldades”, dice, riéndose.
“Yo no era muy buena alumna de guitarra. La escuela de guitarra clásica en Cuba es muy exigente. Yo quería ingresar en el Instituto Superior de Arte (ISA) pero no sabía en qué. En guitarra, sabía que no me iban a aceptar y entonces pensaba entrar en actuación, me gustaba mucho el humor y el arte dramático”, recuerda.
Pero unos amigos que la habían oído cantar la convencieron de que se presentara a los exámenes de ingreso en la facultad de canto.
“Con una amiga de mi año nos preparamos, sin haber dado una clase de canto en mi vida. Monté dos canciones y me presenté a la prueba. Todo fue como un juego. Y cogí el primer escalafón. Me hicieron una prueba de vocalización y parece que me vieron la extensión de la voz”.
“Después, una de las primeras cosas que oí fue a María Callas y con ella de verdad empecé a amar la ópera. Callas es, hasta ahora, la inspiración más grande que tengo pero también admiro mucho a cantantes como Joan Sutherland, Monserrat Caballé, Renata Scotto y Anna Moffo”.
“En Cuba ni se me habría ocurrido pensar que un día tendría la gran fortuna de trabajar con Renata Scotto pero me gané una beca con ella, en Nueva York, y ha sido una persona muy importante en mi carrera. Con la Caballé no he tenido la oportunidad de trabajar, pero gané un premio en su competencia, cuando yo estaba estudiando en Estados Unidos”.

¿Ópera en Cuba?

Le comento que, mundialmente, Cuba es conocida por ritmos como el son, la rumba, el mambo y el chachachá, pero que pocos asocian a la isla caribeña con la música clásica y mucho menos con la ópera.
“En Cuba hay una gran tradición lírica. Y en Holguín, la ciudad donde nací, es increíble el talento de los cantantes. Yo considero que una de las grandes voces que ha tenido Cuba es la holguinera María Luisa Clark”.
“Además, tuvimos una gran influencia de la escuela rusa, que es extremadamente rica en la música clásica. Muchos instrumentistas y cantantes cubanos fueron a estudiar a la Unión Soviética, entre ellos mi maestra, María Eugenia Barrios, que estudió en el Conservatorio Tchaikovski de Moscú”.
Pero, a pesar de que ganó varias competencias en Cuba, la joven soprano nunca cantó allí profesionalmente. Poco después de graduarse se fue a vivir a Estados Unidos, en 1997. Su voz era todavía un diamante a medio pulir.
“La formación en Cuba me ayudó muchísimo para dar mi segundo paso, en Estados Unidos. Uno piensa que basta con graduarse de un lugar y ya no tiene que hacer más nada, pero es todo lo contrario. Hay que tener mucha paciencia si se quiere llegar cerca de la perfección, que es mi meta. Yo quiero ser una buena artista, quiero ser honesta con el arte”.
“En EEUU se me abrieron muchas puertas, me encontré con muchas personas que creyeron en mi talento y comencé mi carrera profesional en Miami, con zarzuelas como Cecilia Valdés y Doña Francisquita, y muchos conciertos”.
“En Cuba yo cantaba de todo un poco porque mi voz no es ligera y su color tendía a confundir a muchas personas pero en Miami un maestro, Manny Pérez, cuando me oyó me sugirió concentrarme en el bel canto. Me dijo: ‘La voz que tú tienes es muy especial para este repertorio’ y empezamos a trabajar más la técnica, los agudos, la limpieza. Con él mejoré muchísimo mi técnica vocal”.

Las dos Lucías

Pérez le aconsejó presentarse a los exámenes de ingreso en la prestigiosa Academia de Artes Vocales de Filadelfia, donde obtuvo una beca y estudió cuatro años.
En la academia conoció a su esposo, el bajo barítono turco Burak Bilgili.
“Nuestra hija se llama Lucía porque yo estaba haciendo Lucia di Lammermoor, la ópera de Gaetano Donizetti, en el Gran Ópera de Florida, cuando, en la última función, me enteré de que estaba embarazada. Y durante el embarazo tuve mi gran debut en Deutsche Oper Berlin con Lucia di Lammermoor, junto al tenor Roberto Alagna”.
“Después, en el festival de Savonlinna, en Finlandia, con siete meses de embarazo, canté otra vez ese papel y a los 45 días de tener a mi niña comencé a ensayarlo en Vancouver, Canadá”.
“Es una ópera que ha sido muy importante para mí, con la que también debuté en el Palacio de Bellas Artes de México, en el Teatro Colón de Buenos Aires y en Bogotá”.
“En América Latina hay un gran interés por la ópera y yo he trabajado con algunos músicos latinoamericanos, entre ellos el tenor peruano Juan Diego Flórez, con quien hice mi debut en el Teatro Real de Madrid, en I Puritani de Bellini. Yo tenía casi cinco meses de embarazo y fue una experiencia maravillosa”.

Un sueño

¿Tienes algún consejo para los cantantes que estén empezando sus carreras?, le pregunto.
“Cuando uno es joven, quiere comerse el mundo en cinco minutos y una de las cosas que he aprendido es el tiempo que uno necesita para pulirse. Hay jóvenes con mucho talento que todo el mundo quiere explotarlos -las disqueras, los agentes- y entonces, a los cinco años, se acaban sus voces”.
“También, cuando uno está trabajando es muy importante tener disciplina, llegar con la música aprendida, que el primer día tengan una buena impresión de uno, y ser buen compañero, ser humilde”.
¿Después de Bélgica, qué planes tienes?, le digo.
“A finales de enero voy a cantar en México, en el festival Dr. Alfonso Ortiz Tirado, después voy a tener una gira de conciertos con Andrea Bocelli, luego voy a Líbano y de ahí a París”.
¿Y en tu tierra natal, en Cuba, te gustaría volver a cantar?
“Es uno de mis sueños. Me encantaría. Ojalá que sea pronto”, responde, con un suspiro.
Cuando la acompaño al teatro, un rato antes de su última función en Londres, regresa momentáneamente a La Habana.
“Mira”, me dice, “así es como yo me burlaba con mis amigos de los cantantes de ópera”, y empieza a cantar, con su voz juguetona, una imitación de esos agudos casi estratosféricos que ahora deleitan a sus fanáticos en los grandes teatros del mundo.
Pero en esta callejuela del céntrico barrio londinense de Covent Garden su único público éramos yo y una señora que caminaba en sentido contrario y quien, al oírla, la miró de arriba abajo, como diciendo, “¿quién será esa loca?”.

jueves, 24 de noviembre de 2011

¿Quién decide hoy la música que se escucha en Cuba?

nominados premios lucas
Lucas no ha hecho famoso al Chupi chupi.

La asociación de distintas ideas no se puede explicar. Leyendo en el periódico Granma el texto La vulgaridad en nuestra música: ¿una elección del “pueblo cubano”?, de María Córdova, Doctora en Ciencias sobre Arte, Profesora Titular del Departamento de Musicología del Instituto Superior de Arte, pensé de nuevo en una lúcida intervención del escritor y crítico Rafael Grillo, en una asamblea de la UNEAC.
Mi colega, refiriéndose al audiovisual, decía “no son la radio, la televisión, el cine, sus directivos, u orientaciones  partidistas quienes están imponiendo el gusto en Cuba, son los vendedores de DVD que bajan por las antenas los programas, desde series hasta video clip, lo que luego ofertan, vendiendo o alquilando a quienes tienen un aparato para verlos, en su casa, rodeado de familiares, niños incluidos, sin que nadie cuestione la violencia o el sexo subido de tono”.
Comparto totalmente ese criterio porque abundan las casas, algunas en muy mal estado constructivo, en las que reina un DVD con las ofertas más inconcebibles del mundo, desde los famosos Casos cerrados, bien escasos de valores, hasta películas casi pornográficas para no hablar de la violencia.
Si esto sucede con los audiovisuales, ¡qué no pasa y ha pasado desde hace décadas con la música! Antes de los DVD, cuando usábamos aquellas grabadoras inmensas, los casettes que caminaban de mano en mano no eran los que se divulgaban por la radio y menos por la televisión. A Los Beatles y hasta Silvio hubo una época de escucharlos escondidos.
Claro, ¡¡¡¡Dios me salve de comparar el Chupi chupi con esos autores!!! Pero ahora es mucho más fácil imponer un gusto, independientemente de lo que los medios de difusión promuevan: la mayoría de centros, sean particulares o estatales te reciben con propuestas musicales a muy altos decibeles donde abunda el reguetón. Cuando se trata de romancear  -¡Dios o Lucifer perdone a quien pone las canciones!-, ahí están José José o Julio Iglesias o…, tan melosos y banales que lo mejor es irse para el Malecón.
Los carros, incluidos los ómnibus, también son portadores de música y a veces dan deseos de bajarse mucho antes de llegar al lugar para donde te diriges. ¡Ah, y los espacios sonoros de su casa constantemente agredidos! Porque ¿nunca Usted, lector, en un día de calor que no se puede encerrar herméticamente, ha tenido que soportar una tanda de canciones sexistas, violentas y con un lenguaje soez?
De estos temas muchas veces se ha hablado en el Caracol y en otros encuentros dedicados al análisis de los medios de difusión masiva. Siempre se ha sugerido que los directores de programas radiales o televisivos, respondan por una política de difusión coherente sin que se privilegie o se relegue género alguno. Y ciertos programas lo cumplen, otros no.
Ahora bien, Lucas no ha hecho famoso al Chupi chupi, porque por mucho que lo transmitan es una vez a la semana y debido al volumen de videosclip que llegan a este espacio, este no puede ponerse dos veces seguidas.
Hace poco entrevisté a Orlando Cruzata, uno de los mejores directores de programas y espectáculos musicales de Cuba. Entre otras cosas le pregunté si acaso su espacio de gran pegada no podía privilegiar un género sobre otro y me dijo:
Pudiera ser. En aquel momento (años 90)  quienes más posibilidades económicas tenían de hacer videoclips eran los salseros, ya después eso se estabilizó porque todo el mundo cobró conciencia de lo importante que era tener un videoclip, tanto la televisión nacional como las disqueras, los músicos, y por supuesto, los realizadores.
Empezaron a aparecer videoclips de otros géneros musicales el pop, el rock, el rap, la canción, la balada cogió mucha fuerza. Es decir, que más o menos, al estar el programa al aire, mucha gente se interesó por hacer videoclips.
Después vino el boom del reguetón, que le sucede lo mismo, pero no es el mismo momento. Ya se hacen videoclips de pop, de rock, de música bailable. Ahora se hacen muchos de reguetón, aunque algunos no se ponen porque son muy primitivos, o son muy malas las letras, o son muy malos los videos.
En la misma charla hablamos de que ya no contaba con el comentario crítico, generalmente duro, de Rufo Caballero que al valorar un video clip en el programa Lucas le decía al autor desde las malas letras que utilizaba hasta el desacertado uso del color. Cruzata está buscando la forma de volver a tener ese ejercicio de opinión en el programa que era una suerte de orientación hacia que valía y que no. De Rufo estar vivo hubiera hecho trizas el texto del Chupi chupi, pero habría reconocido que se realización es aceptable. Su selección como el más popular transita por los mismos parámetros que el filme seleccionado en esa categoría en el festival de cine, y que casi nunca coincide con el premio del jurado.
Desde hace muchos años, quizás desde mi primera encarnación en la tierra, allá por la Edad Media tengo pánico por las cruzadas. Pienso que por su calidad Lucas influye en el gusto musical, fundamentalmente de los jóvenes, pero no decide en ello.
No creo tampoco que la solución sea prohibir el reguetón ni en la radio ni en ningún otro lugar. Y menos a los José José y compañía. Lo que debería exigirse a los directores de programas es que velen por el contenido de las letras en la radio y la televisión, sin excluir ningún género.
Ahora ¿cómo resolver la difusión en las casas, ómnibus, carros que amplifican esas pésimas letras?¿Vamos a eliminar la venta de los discos quemados? Todos sabemos que las prohibiciones sólo llevan a crear más expectativas y deseos de escuchar o ver lo que no se puede. Recordemos que la manzana le gustaba a Adán no por su sabor, sino porque no podía comerla y ahí mismito fue expulsado del paraíso.
Para mi la solución a este problema está a mediano plazo y depende de la educación. Niños y niñas no deben bailar reguetón  como parte de los espectáculos que les montan sus maestros, porque esa melodía lleva implícito un aspecto sensual que no se corresponde con la infancia. Los medios de difusión masiva deberían dedicar mayor espacio a jerarquizar lo mejor de nuestra música y criticar, con inteligencia y argumentos, lo malo que se difunde.
Sólo la cultura engendra la maravilla de extasiarse con una buena propuesta musical  o eliminarla de nuestro entorno para siempre a partir de las decisiones individuales.

Viva la música, vivan los niños


















Por: José Ernesto González Mosquera

“Los niños son la esperanza del mundo”… recordaba esta frase del Apóstol sentado en una butaca del primer balcón del teatro capitalino Karl Marx durante el concierto “20 años de la Convención sobre los Derechos del Niño en Cuba”. Y como no hacerlo… si a cada minuto la velada te hacía llorar, reír o erizarte la piel a tal punto que te sentías frente a un espectáculo de lo más grande del panorama artístico-musical del mundo.
Previo al comienzo dos pantallas inmensas en el interior del coloso de Playa, proyectaban un documental donde niños latinoamericanos ofrecían sus consideraciones acerca de cuestiones importantes para ellos: sus aspiraciones para cuando crecieran, la importancia de la educación, lo vital que resulta que los adultos escuchen a los niños e incluso, peticiones hechas a estas personas “mayores”.
Los infantes, verdaderos protagonistas de la noche, se acoplaron de manera magistral a una dramaturgia guiada por tres músicos de primera línea que se entremezclaron con total humildad al talento creador de los pequeños: Ernán López-Nussa, Raúl Paz y X Alfonso, los tres Embajadores de Buena Voluntad del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), organismo que auspició el evento.
Con un redoblar de tambores de Lilia Lucía, pequeña con apenas dos meses de estudios  musicales, comenzó la noche para darle paso a un Ernán López-Nussa colosal en el piano. A este “monstruo” se le unió el bisoño Jorge Enrique a tocar la famosa canción La Cucaracha a cuatro manos.
La noche no pararía de sorprender. Con su afamado tema Mama irrumpió Raúl Paz en escena para contagiar con su alegría y estilo peculiar de interpretación a los presentes. “Es un honor estar aquí en un día tan importante puesto que los niños son el futuro y este camina rapidísimo”, expresó el artista.
Este joven cantante ofreció además Mulata y se unió a dos niños para conformar así uno de los momentos climáticos del show. Un “fenómeno en formación”, según lo calificara Paz, resultó en verdad el pequeño Jesusín, quien con su trompeta cautivó al realizar una interpretación magistral del clásico A mi manera.
Además, con un Carnaval  de alegría llegó Roco al escenario para cantar junto a su papá esta canción del fonograma Habanization. Juntos, padre e hijo por decirlo de alguna manera, pues parecían la misma persona en diferentes tamaños, pusieron de pie a un auditorio que disfrutó verlos brillar. Junto a ellos, nuevamente magno fue Jesusín al descifrar con gran maestría los tonos finales de este tema.
Las raíces afrocubanas fueron puestas de manifiesto por  las pequeñas manos de Kevin, de solo 5 años, pero grande en su manera de representar esta música, mientras lo acompañaba con un canto yoruba la corista de Raúl.
Cuando parecía que ya no se podía ver nada más, X Alfonso deleitó con Reverse, a piano solo, y se unió a su hija María para cantar el tema Fly Away y culminar junto al Coro Infantil dirigido por la maestra Digna Guerra a la manera de Abuelo dice.
Este grupo coral, de la mano de su directora al piano, logró seducir al público con un cómputo de canciones entre las que merece especial aplauso la interpretación del clásico de John Lennon, Imagine.
Y no podía ser de otra manera, ya lo dije. Si el concierto era dedicado a los benjamines no culminaría sin alguna canción de uno de estos padres escrita para sus pequeños. X tuvo a su cargo cerrar el concierto con la canción Solo tú puedes darme amor, compuesta años atrás a su retoño y que, especialmente para la ocasión, cantó junto a ella.
Finalmente se les unieron todos los músicos que habían formado parte de la gala que celebró la niñez como virtud, como amor que ofrece una confianza en la humanidad, como etapa donde aun todos los hombres son creadores y olvidan el odio y la muerte.